No tengo hijos pero el otro día, con motivo del Día del Padre, me vino a la mente la siguiente reflexión: es diferente el tipo de relación que se establece entre un padre y un hijo según quieras darle una lección o enseñarle algo.

Dar una lección implica reafirmar que él no sabe algo que debería saber. El telón de fondo es la humillación más que transmitir un conocimiento de forma sincera.

Enseñar algo, por el contrario, implica un acto más respetuoso, de igual a igual, aunque uno sepa algo que el otro desconoce, lo que pretende es transmitírselo para que el otro lo sepa. Es en realidad es un acto de generosidad. Yo sé algo y ahora lo sabes tú porque mi voluntad ha sido enseñártelo. Me he sentado contigo y te he enseñado a cortar la carne o a jugar a algo.

Puede parecer algo sutil pero se construyen dos tipos de relación distinta en un caso y en otro.

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