Hay dos comienzos de año oficiales, el inicio de septiembre por la herencia escolar que todos llevamos; y el inicio de año porque tiramos el viejo calendario y estrenamos uno nuevo.

Vale, pues cada uno de esos dos comienzos, la cabeza sin darnos cuenta se nos resetea, a mí la primera.

No sé por qué, es algo instintivo. Nos entran ganas de cortarnos el pelo, iniciarnos en algo y repensarlo todo.

Recuerdo que el año pasado, tras meses de salir a correr un poco a escondidas, decidí hacer mi primera carrera popular. Me fui bien lejos de Yecla por vergüenza y acabé en Crevillente, en la carrera de San Silvestre Internacional Crevillentina. Si me llegan a decir 6 meses antes que yo iba a hacer eso hubiera estado segura de que se confundían y hablaban de otra persona.

Pero así lo hice, medio loca porque era “Nochevieja” y yo tenía que estar haciendo otras cosas, me metí en el coche y me fui para allá. La corrí y la terminé, con tanta euforia que pasé la meta sin verla y seguía corriendo, a lo Forrest Gump.

Lo que vengo a contarte es que a veces no somos conscientes de lo que podemos llegar a conseguir, sólo necesitamos alguien que nos anime y un poco de planificación.

En la comunicación pasa igual, a veces solo es cuestión de ponerte un objetivo a largo plazo y planificar un poco. Planificar, eso para lo que nunca tenemos tiempo porque el día a día nos apremia.

Por eso, estos días son quizás el mejor momento para ver en qué nos gustaría que se convirtiera nuestro negocio, y empezar a sentar las bases para un 2018 lleno de cambios ilusionantes.

Así que anímate, y si te apetece estaré encantada de ayudarte.

Por cierto, ahí estoy, de rosa! 😅

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies