Hoy en día puedes hacer dos tipos de recorrido en la contratación de tu estrategia de comunicación. No hay uno correcto o incorrecto, ya que, en ambos casos se obtienen aprendizajes, pero sí hay uno que nosotras te recomendamos para ahorrarte dolores de cabeza y disfrutar de un atajo.


 

OPCIÓN 1) Contratar primero las herramientas

Vamos con la experiencia de Carmen.

Carmen es empleada de una pyme. Es muy buena en su trabajo, lo que le ha llevado a ganarse la confianza de la junta directiva y el acceso a un nivel de responsabildidad importante en la empresa. Trabaja en el área de Exportación y además lleva el área de Comunicación y Marketing en el que puntualmente cuenta con la ayuda de otros empleados o incluso personas contratadas en exclusiva para esto.

Ella sabe que tener una presencia digital es fundamental hoy. Por eso propuso en su día vender online y tranformar la anticuada página web en un potente ecommerce con el que poder vender directamente el producto. Han invertido mucho en herramientas de comunicación para mejorar su relación con el cliente: acciones de social media, eventos en la empresa, jornadas de puertas abiertas, publicidad online. Carmen es una persona puesta al día que, en el poco tiempo que le queda, intenta aportar todas las ideas que se le ocurren.

Con el paso de los años tiene la sensación de que han invertido mucho en comunicación pero necesitan una estrategia global que le de sentido a todo. Hay muchas acciones en marcha pero a veces siente que no hay un nexo de unión. No hay un departamento exclusivo de comunicación y ella no da para tanto. Deciden entonces buscar ayuda en una agencia que les ayude a definir su estrategia de comunicación y a adaptar todas las acciones y tácticas a esta estrategia.

Resumiendo, en este caso la pyme liderada por Carmen ha ido contratando las herramientas y al final ha contratado la estrategia de comunicación, con la que tiene que remodelar todo lo anterior.
 

OPCIÓN 2) Contratar primero la Estrategia

Vamos con la experiencia de Alicia.

A Alicia ya la conocemos. Es una abogada que, tras años en los que había dejado de lado su carrera para cuidar de sus hijos, decide volver a trabajar. Tiene 43 años y se da cuenta de que el mercado ha cambiado mucho. Ahora hay más competencia y se da cuenta de que estos nuevos buffetes poseen una fuerte presencia online. Captan a sus clientes a través de internet y utilizan las redes sociales para dar a conocer sus servicios.

Ella, experta en lo suyo, pero totalmente pez en comunicación y marketing decide que necesita ayuda profesional. No puede arriesgarse a perder el tiempo ni a hacer experimentos. Decide ponerse en manos de una consultora de comunicación que le dibuje un itinerario claro para primero, averiguar qué mensaje debe transmitir para contar sus servicios y diferenciarse de la competencia; y después, cómo crear relaciones fuertes y duraderas con su cliente objetivo.

Mientras su asesora en comunicación se dedica a poner en marcha la maquinaria estratégica de su negocio, Alicia puede centrarse en volver a retomar el Derecho y ganar los primeros casos que llegan a su despacho.

Resumiendo, en este caso Alicia ha contratado primero la estrategia de comunicación y luego han ido creando poco a poco las herramientas en la misma línea, y en base a una conversación que está teniendo con su empresa. Alicia tiene la sensación de que todas sus comunicaciones cuentan 100% su diferencia y que es un dinero bien invertido.
 

Nuestra recomendación

Nosotras hemos conocido ambos casos y nuestra experiencia es que es muy fácil acabar quemado en la primera opción. Muchos empresarios tienen la sensación de haber tirado el dinero con estas herramientas y llegan a la conclusión de que lo que necesitaban era “alguien que les ayudase a pensar”. También hay casos en que hacer este recorrido les ayuda a ser conscientes de que realmente necesitan definir una estrategia de comunicación primero, con lo cual, también es correcto. Podemos decier que este empresario/a apuesta por la acción sin diferenciación.

El segundo caso se trata de personas que tienen mucho más claro la visión de su empresa y deciden apostar por la diferenciación desde el principio. Para nosotras, esta segunda opción es la que recomendamos porque es mucho más fácil trabajar las herramientas de comunicación con un mensaje claro y diferenciador y el empresario suele disfrutar de este recorrido mucho más, ya que, siente que todo o que hace está en la dirección correcta.

Imagen: pixabay

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