Hace unos años conocí esta marca de whiskey que me cautivó por su relato y por ser un ejemplo de cómo una pequeña empresa puede tomar conciencia de mismo e implementarlo en su estrategia de comunicación.

La Dublin Whiskey Company nace en 2012 y se dedica a la elaboración artesana de whiskey. Lo interesante de esta empresa y su historia es que cuando nace es plenamente consciente del mundo en el que se encontraba, un mundo en que Dublin había perdido un poco esa esencia de la elaboración artesana del whiskey y se estaba produciendo el surgimiento arrollador de muchas empresas de cerveza artesana.

Si el whiskey irlandés era conocido hasta ese momento era gracias a Jameson, la marca de whiskey irlandés por excelencia,

En este contexto de competitividad y de pérdida de esa imagen del whiskey irlandés de pequeña escala, surge la Dublin Whiskey Company y lo hace no solo para vender whiskey sino con un fin más allá:
 

“recuperar el legado del whiskey irlandés y revivir el verdadero espíritu de Dublín, y de todo lo que tiene que ver con las destilerías del siglo XIX”

 
Hay que decir que Irlanda en el siglo XIX producía hasta 12 millones de cajas de whiskey. En los últimos años la producción de whiskey ha aumentado considerablemente pero incluso con este aumento ahora se producen sólo 6,2 millones de cajas al año, la mitad de lo que se producía hace 200 años.

Este crecimiento ha venido motivado sobretodo gracias a la popularidad de Jameson que es una marca a gran escala.

Todo esto sirvió para que la Dublin Whiskey Company tuviese que esforzarse para no solo vender whiskey, sino vender una historia, vender ese relato.
 

Cómo dieron forma a este relato

Decidieron que cada punto de contacto con el cliente reflejase todo esto. Querían hacer algo diferente a las grandes marcas sin dejar de ser fiel al whiskey y a la zona histórica de la que procedían.


 

Lo primero, teniendo un por qué

No solamente crearon una marca que revive un legado sino que también querían crear un nuevo y brillante futuro para el whiskey de Dublin. Hay un por qué que supera el vender sencillamente productos o servicios.
 

​Cómo hacerte atractivo

​En el nuevo paradigma no basta tener un buen producto o servicio, eso ya se dá por hecho. Con este recurso irás un paso más allá.

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El sello personal

La diferenciación del producto era real. El whiskey es un producto que es 100% artesano, requiere tiempo, paciencia además de experiencia y técnica. Esto le permite competir con las grandes marcas. Y estos valores los han incorporado en su mensaje de marca.

Por tanto, la diferenciación procede tanto de la forma en la que elaboran el producto como de esa raíz histórica que tiene el whiskey en Irlanda, ese valor territorial.
 

En términos ya de la marca gráfica

Se creó una tipografía hecha a mano (basada en el tipo encontrado en barriles de whisky viejos para reflejar una mano humana).

En cuanto a los colores de la marca, buscaron un esquema de color que fuera cálido y honesto con el origen del whiskey.

Para el folleto, evitaron por completo la fotografía, ya que el resto de marcas usaban fotograffía muy estética y embellecida y ellos querían capturar el proceso de elaboración, con imágenes fijas y con más crudeza, de ahí las ilustraciones de pincel.

Para los materiales impresos trabajaron con tableros de madera, papeles naturales, etiquetas autoadhesivas sin recubrimiento, impresos en negro, cobre y naranja. El sitio web se refleja tambíen estos pequeños toques de artesanía y toques de “hecho a mano”.
 

Destilería y centro de visitantes

Quizá la inversión más importante que hicieron fue la creación de una destilería en pleno centro de Dublín que además acogía un centro de visitantes donde la gente podía experimentar en primera persona y desde los sentidos cómo se hace el whiskey. Con él buscaron crear una experiencia realmente inmersiva e interactiva para que puedan desde pasar la mano a través del grano, meter la nariz en el tunel de lavado, etc.

Ellos dicen que les gusta educar a las personas, dejarles ver el producto porque el viaje y el producto son enormemente fascinantes. En este centro de interpretación lo que hacen es enseñarles la historia del edificio, de la localidad, de la industria irlandesa del whiskey, la ingeniería que hay detrás de ella y todo eso les está ayudando a comercializar la marca.

La destilería se encuentra a tan solo a 300 metros de la Catedral de San Patricio y creen que su ubicación es ideal para revivir las historia que le rodea. El edificio solía ser la casa de maltería de John Busby que fue un destilador importante en el centro de la ciudad en la década de 1830.
 

Perfil del cliente ideal definido

Todas acciones están orientadas a atraer exclusivamente a un perfil muy específico que es la persona que está especialmente interesado en la cerveza artesana y en el renacimiento del whiskey. Quieren asegurarse que todo lo que hacen se dirija a un objetivo y es: el mantenimiento de la imagen premium del whiskey irlandés.

Como dice Marie Byrne, la responsable de marca, solo hace falta un lote malo para ensuciar el nombre del whikey irlandés.
 

La importancia de Integrarse en la comunidad

Además también han participado en eventos. Por ejemplo, uno en el que colaboraron con otras cervecerías, destilerías y otros alimentos posicionados como artesanos en el que la propia responsable de marca dice que fue bastante novedoso porque trabajaron con personas que son principalmente su competencia.

Fue una gran oportunidad para que cada compañía mostrase sus productos y sus credenciales. Querían entre todos hacer marca Dublín y volver a ponerlo en el mapa como un lugar donde encontrar comida y bebida de alta calidad. Lo hicieron en colaboración con el Ayuntamiento de Dublín

El hecho de recuperar la industria del whiskey está siendo también una oportunidad para revitalizar el centro de la ciudad y por tanto es también un proyecto de desarrollo local. Está habiendo un plan de regeneración y eso está haciendo que la comunidad sea mucho más interesante también. Antes de diseñar su plan para abrir una destilería de trabajo en el centro de la ciudad realmente no habían existido destilerías urbanas en Dublín durante casi 200 años.
 

Conclusión

Esta marca ha sido consciente de que en el nuevo contexto, no se puede montar una empresa solamente para vender productos o servicios. Hay que tener un relato, una historia, hay que tener un cliente al que seducir muy definido y hay que vincular el proyecto a la comunidad para que la comunidad se beneficie y nos beneficie a su vez a nosotros.

Así que pregúntate:
¿estás creando un relato interesante para tu marca?
¿estás haciendo todo lo posible por integrar tu negocio en tu comunidad?
¿te interesaría vincular tu producto a una zona específica?

Fuente: creative bloq, menupages magazine

Brandi Redd

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